Intentando conciliarte me acuesto
y sin querer me invaden las palabras,
en vez del sueño.
Es con palabras con las que me adentro
en mi propio cuento, tal vez un sueño
del que espero un día, ser el dueño.
Y sueño con una joven decidida,
arrolladora y comprometida
con su deseo de ser feliz.
Las gotas de esfuerzo caen luchando,
al igual que cayeron entrenando,
golpeando fuerte los golpes,
rodando los rodamientos,
¡cuántas veces en contra del tren!
Soy yo,
Quien habla con la mirada,
de muchos tantas veces esquivada.
Quien inyecta vida con las sonrisas.
Quien camina siempre deprisa,
intentando no perder el ritmo
para lo que pueda ser.
Incapaz de concluir,
algo aquí dentro insiste
me empuja a seguir,
no sin la condición
de dar un paso más
haciendo un gran esfuerzo,
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